Básicamente se trata de realizar una prueba de un tramo completo de un alcantarillado entre dos pozos de registro, presurizando con aire o agua. Se colocan obturadores o balones especiales en la tubería a ambos extremos del tramo a probar y se inflan con aire.
Posteriormente se introduce en la tubería a probar y a través de uno de los obturadores aire o agua a una presión determinada.
La prueba de presión se monitoriza para detectar con que rapidez cae la presión en el tiempo, parámetro que nos permite indicar la aceptación o rechazo de la estanquidad del tramo probado.
Para ello se siguen los requisitos recomendados y especificaciones establecidos en los pliegos y normativas existentes.